Resumen
1. Introducción
El presente artículo representa un resumen de mi tesis para optar por el título de abogado de la Universidad Externado de Colombia, y presenta una explicación de lo que es la Ideología y, por lo tanto, de lo que es el Derecho (que es una especie dentro de ese género), desde los puntos de vista, básicamente, biológicos y antropológicos.
Este trabajo, en conclusión, quiere proponer la hipótesis según la cual la Ideología y el Derecho son hechos biológicos (o antropológicos solamente en la medida en que se refieren al hombre, pero esencialmente lo mismo, hechos de la naturaleza), que permiten al animal humano la adaptación y lucha en su ambiente, ambiente que ya hoy es esencialmente humano.
Lo que hay de ideología y de adaptación, de sangre y horror, detrás de todas las cosas
buenas.
Subtitulo que parafrasea la afortunada frase de Nietzsche usada en su “Genealogía de la Moral”. NIETZSCHE, Federico. (1994). La Genealogía de la Moral. Un Escrito Polémico. Madrid, España. Alianza Editores. p. 71.
El siguiente artículo presentará de manera sintética, pero detallada, en sus partes esenciales, los resultados de mi proyecto de investigación de pregrado, este artículo repreresenta un resumen de mi trabajo de tesis para optar por el título de abogado de la Universidad Externado de Colombia, sin embargo, he decidido realizarlo de forma muy personal, “en mis palabras”, así, aunque acostumbro a hacer muchas citas de autores pues creo firmemente en la construcción social del conocimiento y creo que somos deudores, siempre, de los que nos preceden, quisiera realizar este ejercicio de síntesis para poder acercarme más al lector, por ello las referencias y citas aquí contenidas serán las absolutamente necesarias. La bibliografía, citas, y los fundamentos de mi hipótesis extensamente explicados, los puede encontrar el lector en la versión que se encuentra en la biblioteca de la Universidad referida.
2. Metodología
El referido trabajo se basó, principalmente, en investigación documental, pretendió recoger, reinterpretar, re-presentar, y construir con base en ello, una explicación de lo que es el Derecho.
Describiendo el problema, podemos decir que, actualmente, y durante toda la historia, a los estudiantes del Derecho, de las leyes, de la ética, incluidos mis maestros (vivos y muertos), poco les ha importado el origen mismo del Derecho, como desde hace mucho tiempo se planteó (por ejemplo, por Aristóteles), han acostumbrado los estudiosos del Derecho a partir de apriorismos pues han sido incapaces de hallar una explicación más allá de ello, y por lo arduo de la tarea, sumada a la comodidad de quien necesita resolver los problemas sociales rápidamente, han hecho que el mismo origen del Derecho, sea algo inexplorado y simplemente se parte de unas premisas sin comprobación, para construir toda su teoría.
Porque “así dijeron los ingleses”, porque “así pensaron los franceses”, porque “así lo señalaron los romanos”, han sido las respuestas que se les dan a los estudiantes, como si el Derecho fuera una “ciencia” solamente histórica, a los estudiantes, simplemente, nos remiten al pasado, polvorientos dogmas alimentan nuestras clases sin siquiera preguntarnos por la validez o legitimidad, más allá de su edad, de dichos postulados, muchas veces ni siquiera somos consientes de ello, simplemente recibimos a la norma, y por válida la tomamos, y muchos profesores ni siquiera se toman el trabajo de traernos el prejuicio del pasado y validarlo actualmente, a través de la argumentación.
De allí pues que, partiendo de esta preocupación, decidí intentar una explicación del Derecho que acudiera, no solamente a la norma y la historia detrás de ellas, sino a cuestiones que puedan explicar, desde lo factico, todos esos caprichos que el legislador reviste de autoridad.
De esta manera, se acudió a trabajos de sicología, sociología, historia, política, pero sobre todo, pues me gusta pensar que mi investigación fue básicamente eso, se acudió a trabajos de biología y antropología, que pudieran explicar realmente lo que el Derecho es.
Sin embargo, rápidamente mis investigaciones me llevaron a concluir, anticipadamente, que una respuesta, antes de desarrollar una investigación sobre lo que es el Derecho, debería ser hallada: ¿qué es la Ideología?
De esta forma, antes de descubrir pues lo que es el Derecho en nuestro concepto, vamos a describir lo que es la Ideología, claro, dichas conclusiones son por entero aplicables al Derecho, trabajo que pretendo realizar posteriormente.
Así, se llegó entonces, en este contexto, a pregunta guía de este trabajo, la cual repasaremos más adelante, que pretende entonces una explicación desde la perspectiva antes expuesta, la cual fue la siguiente y con ello iniciamos el desarrollo y la presentación de los resultados de la investigación realizada, en este texto: ¿es la Ideología (el género del Derecho, como lo pretendo probar en otro trabajo) un hecho biológico (por lo tanto antropológico), es adaptación?
3. Filosofía. Biología y Antropología
Como siempre, y porque la razón o el Método lo indican, en toda cuestión debemos partir desde el principio, así, quiero empezar hablando de la Verdad. La Verdad es un tema trascendental al cual, considero, no se le da suficiente importancia e, ineludiblemente, está atada al Método para superar, en alguna medida, sus dificultades.
De esta manera pues, debemos partir hablando de la Filosofía. La Filosofía, en primera instancia, originalmente, significó rompimiento, revolución, ante las Verdades míticas, los incuestionados verbales santos (aunque la Verdad para el humano sigue siendo verbal, como lo veremos), la Filosofía pretendió ubicar al observador, ubicar-se, en un sitio neutral, es, o pretendió ser, neutralizadora de la palabra santa; la Filosofía, ante los incuestionados verbales pretendió la objetividad, en otras palabras, para la época, pretendió ser a-theos.
Así, la Filosofía, aunque corrientemente se la toma como amor a la Verdad, siguiendo las palabras de José Lorite Mena en sus fundamentos de antropología filosófica, encuentro más acertado que su origen etimológico se fundamenta en la Physis. La Filosofía, Philosophia, a cambio de los incondicionados del Verbo y de lo místico, ofrece Physis, el saber sobre la Physis. 2 La Filosofía entonces, antes que un estudio sobre temas variados, un estudio sobre todo, es un estudio sobre la Verdad, esa es su etimología, cualquiera que se escoja, esa fue su pretensión, su origen, aunque ese aspecto, desde su mismo origen, haya sido tergiversado.3
Sin embargo vemos que su objeto, casi como ningún otro, es extremadamente complejo, la Verdad para el humano, tiendo a pensar ya, es un imposible, imposible que gracias a la costumbre de la mayoría de los seres vivos de vivir en el Lenguaje, se hace más problemático. De esta manera, como pretendo probarlo más adelante, el humano vive en nociones de realidad, vive en Ideología, en la Ideología estructura su mundo (de allí el valor adaptativo de esta), sin embargo, esta práctica, y las inherentes limitaciones humanas, hacen del tema de la Verdad algo sumamente complejo.
Expresiones como las de San Agustín: “La Verdad es la cosa misma – Verum est id quod est”, o las de Carrara: “La certeza está en nosotros, la verdad en los hechos”, traslucen acertadamente que el humano, acerca de la Verdad, no puede más que aspirar a un concepto de ella, jamás a ella misma, lo que aunado a la costumbre humana de vivir en conceptos, hace que la Verdad peligre a cada paso, a cada palabra.
Empero, a pesar de esta gran complejidad, desde hace tiempo ya, se ha propuesto la solución a esta problemática, que por sencilla y humilde, no parece humana; ante esta montaña, ante sus increíbles dificultades, no se puede oponer nada más que el Método. Entonces, para introducirnos desde ya en los asuntos del hombre, y específicamente del Derecho, preguntamos: ¿cuál ha sido el Método de la Filosofía acerca de los asuntos humanos? Ya Brian Leiter nos ha adelantado algo, la Filosofía (del Derecho) está condenada al fracaso por su Método, pues ignora constantemente el Método, aposteriori, de las ciencias empíricas. No obstante, a pesar de estar de acuerdo con ello, para mí el aserto es incompleto, en mi opinión, la Filosofía (del Derecho) está condenada al fracaso no solamente por ignorar el Método, sino también porque, metódicamente, ignora no solo el Método, sino los innumerables y valiosísimos datos que le pueden aportar otras disciplinas a su averiguación.
La Filosofía entonces, es mi propuesta (metódica si se quiere), debe acompañarse de otras disciplinas para no rumiar sus propias producciones sin llegar a ningún lado, la Filosofía del Derecho, por su auto-referencia, su constante recurrir a sí misma, se ha estancado en la discusión de pocos asuntos (como el “separability affaire”), ignorando datos protuberantes de lo humano, que hacen que su cuestión y discusión, pierda perspectiva. La Filosofía del Derecho debe acompañarse, como pretendí hacerlo en este trabajo (aunque no fue precisamente un trabajo de Filosofía del Derecho, como sí pretende serlo el próximo), de disciplinas como la Biología, la Antropología, la Sicología o la Sociología, que por enfocar sus esfuerzos estas en cuestiones vitales para el Derecho, como el hombre o la sociedad, no pueden ser ignoradas por la Filosofía del Derecho, a riesgo de que si se hace, se pierda absolutamente la perspectiva.
Mi tesis pues, en principio, es una cuestión de Método, la Filosofía busca la Verdad, como lo afirmamos, y en su búsqueda, enfocada en un problema concreto como lo puede ser el hombre o el Derecho, no puede ignorar datos relevantes (absolutamente relevantes) como los siguientes:
El humano, por sus particularidades, ya parece que es una alteración tan grande de la naturaleza, que no parece ser un ser natural, sin embargo, nada más alejado de la realidad es ello, el humano, a pesar de sus profundas diferencias, es un dato natural, Biológico, comparte pues con otras especies algunas características, como la necesidad de adaptación, la existencia grupal, la búsqueda por la supervivencia4, datos que si se ignoran, se estará reduciendo la cuestión de manera arbitraria, lo que ineludiblemente traerá como consecuencia el alejamiento de la Verdad. No se puede argüir pues, que sobre el humano se estudian porciones de realidad y por ello se estudia al Derecho separadamente, pues estos datos son tan relevantes para otros aspectos humanos, como lo es el mismo Derecho (lo que pretendo probar a continuación), que si se excluyen, en mi concepto, se hace imposible un conocimiento cabal de ese tema.
Tampoco se puede ignorar a la Antropología, usando una acertada frase de Lorite Mena al referirse al Zoom Politicom, el humano es por naturaleza social, es necesariamente social, y por ello, lo Político se entrelaza de tal manera, y desde el principio, con lo Biológico en lo humano, que lo Biológico cuando es humano, es Político. Así mismo es el trabajo de la Antropología, el humano es un dato Biológico, natural, pero profundamente divergente, así, me gusta ver a la Antropología como un trabajo Biológico acerca de un dato divergente como lo es el humano, de esta manera, parafraseando, la Antropología se entrelaza tan profundamente con la Biología, sin confundirse, que la Biología, cuando estudia lo humano, es Antropología. Y, como veremos, el Derecho está tan ligado a la existencia Biológica humana, que un estudio antropológico es ineludible a la hora de acercarse a él.
Por otro lado, otra de las conclusiones a las que se llegará en este trabajo, es que la unidad básica de todos los hechos en la naturaleza es el Individuo, no se le puede asignar intenciones o teleología ningún otro ente más que al Individuo, así, aunque lo efímero de los Individuos en particular haya podido relegar su estudio en temas como el Derecho, no se puede ignorar la influencia que puede ejercer la individualidad y sus complejidades en los temas sociales, como básicamente es el Derecho, y por lo tanto, no se puede ignorar a la Sicología. Cómo ignorar, por ejemplo, el esfuerzo de Freud en su Sicología de las Masas y Análisis del Yo5, a la hora de analizar la influencia que ejercen las Masas sobre los individuos, o la influencia que estos últimos ejercen sobre las Masas (como el General o Jesús en la Iglesia o el Ejército). Esas exclusiones, tiendo a pensar, solo pueden provenir de la comodidad ermitaña en la que se encuentra la Filosofía del Derecho.
Por último, no se entiende cómo se puede ignorar la existencia social del hombre, ignorando a la Sociología, a la hora de estudiar al Derecho, precisamente, el Derecho es el producto, por excelencia, social, de allí que no se puedan ignorar las complejidades sociales del tema.
Como dije, en conclusión, la cuestión es de Método, inicialmente, en lo cual pretendo profundizar más en mi próximo trabajo, pero, usando estos datos que denuncio como ignorados por la Filosofía a la hora de estudiar al hombre, veamos entonces qué significa, o cómo re-presento el término Ideología, el cual es vital en mi opinión para el conocimiento de los asuntos humanos, y como ya anuncié, es el género del término Derecho.
2 Esa es su pretensión, aunque hoy la Physis se quede corta ante realidades que no son precisamente Physis, sino metafísica, que por ser conceptos no se les puede negar su existencia, como las Instituciones.
3 La Filosofía, por ejemplo, casi se ha confundido con Política debido al inmenso interés de los autores, a través de todos los tiempos, en la forma de existir humana, los grupos. Sin embargo, no se la puede reducir a ello.
4 Esto lo afirmamos, dejando muy claro, por supuesto, que no por ello se puede llegar a abusos tan grandes como los de la Sociobiología, por ejemplo, no se puede llegar a comparar a la sociedad de los himenópteros con la humana, ello es un extremo inaceptable que no se compadece con las complejidades humanas. No obstante, sí son comparables las funciones que pueden llegar a cumplir las sociedades animales y las sociedades humanas, para la supervivencia, pues la existencia grupal, aunque se articula o se estructura de maneras muy distintas en cada especie, representa un método adaptativo en cada una de ellas.
5. O los esfuerzos, por supuesto, de Gustav Le Bon.
4. Lo humano. Características
Como dijimos, el humano es un dato Biológico, comparte muchas características con otras especies, pero de igual forma, también denunciamos los peligros, que se evidenciaron en la Sociobiología, a la hora de hacer comparaciones, de esta manera, porque un resumen lo exige, vamos a explorar algunas de las características Biológicas del humano, que para ser consecuentes con su complejidad y dignidad particular, será desde ya un acercamiento que pretendo sea Antropológico, es decir, vamos a analizar algunas características Biológicas del humano indispensables para esta disertación, características Biológicas, que cuando son humanas, son Antropológicas, características por último que, ineludiblemente, han condicionado y moldeado el hecho o dato humano.
4.1. El individuo
El Individuo, como adelantamos ya, en nuestra opinión es la unidad fundamental en el mundo de lo vivo, por ello, una de las principales comparaciones que se pueden hacer entre diferentes especies, incluida la humana, es el Individuo. El Individuo, en nuestro concepto, una comparación Biológica si se quiere, es el principal motor de las Dinámicas de lo Viviente.
De esta manera, no podemos estar jamás de acuerdo con posiciones que tienden a identificar la conciencia con la existencia. Como afirmara Georges Bataille, hasta en seres ínfimos, así no podamos descubrir en ellos conciencia de sí, al menos sí es evidente que poseen un sentimiento de sí, la huida del depredador, el gemido del animal cuando le pisan una pata, no es, como afirmara Descartes (o sus seguidores), una simple reacción comparable a cuando se pulsan las teclas de un piano. Siguiendo con Bataille, no hay un umbral, de inteligencia, a partir del cual aparece la existencia adentro.
Los instintos, esa reducción ligera de los hechos naturales, son expresión del sentimiento fundacional, creacionista del humano, el humano aún se resiste a creer en los procesos (presentes a lo largo de toda la naturaleza) y cree que hubo un momento fundacional, original (en la palabra), donde se le otorgó el don de los instintos a cada uno de los seres vivos en la naturaleza. Sin embargo, no podemos estar de acuerdo con aquel sentimiento; cómo negar, miremos este etograma como ejemplo, la existencia adentro y el impulso que le da un individuo a los acontecimientos en un caso como el siguiente: existe un ave, que teniendo una nuez con cascara impenetrable, se posa sobre el semáforo, deja caer la nuez sobre el paso peatonal antes de que los autos inicien su marcha, y después de que ha pasado el trafico, con el semáforo en rojo, baja a buscar su alimento. En este caso, la iniciativa de un Individuo le ha permitido descubrir esta herramienta, relativamente nueva (como puede ser un semáforo), a la hora de buscar su sustento.
Repitiendo, creo esta reducción humana de los acontecimientos solo es posible gracias a la existencia efímera de los Individuos, esta situación no ha dejado notar la gran influencia que el actuar individual tiene en los acontecimientos naturales. Esto, sin más, es lo que, interpreto, Schopenhauer y el irracionalismo encontraron en el fondo de las cosas, ante las reducciones humanas, ante los conceptos que encierran la vida, ante la justicia y el bien, Schopenhauer encontró la Voluntad. La Voluntad pues, a pesar de ser un ente autónomo y metafísico para el autor, a pesar de ello y del autor, la Voluntad es el reconocimiento al héroe del cambio, al motor de la evolución, al ser condenado a la insatisfacción y el desajuste. El irracionalismo encuentra al Individuo, y en Schopenhauer la desesperanza, y en una “curiosa mezcla de irracionalismo y humanismo” (como afirmara George Sabine), no ve más, en la Voluntad, en el Individuo digo yo, que una lucha ciega y desenfrenada sin fin y sin propósito, lo que primero en Nietzsche, por un lado, fue mutado, transvalorado, por la lucha por la supremacía individual, el “Superhombre” (como una evolución obvia y natural de las ideas de Schopenhauer), y segundo en Freud, se convirtió en el sicoanálisis y la búsqueda de las causas últimas del comportamiento (lo que para mí es la búsqueda de la misma individualidad), todo, como expresión de esa realidad subyacente: el Individuo.
La existencia pues, es un acto que se realiza en soledad, entre los seres hay abismos, discontinuidad, el amor a un amante, siguiendo con Bataille, es el intento de escapar a la discontinuidad propia a través del ser del amante, en la plétora el ser propio tiene la sensación de expansión y de toma de la otra vida, del otro ser, a través del ser del amante se escapa al encierro individual. Por ello, por las características del Individuo, aunque el amor y el odio son los sentimientos más delirantes, más frenéticos, la soledad es el sentimiento más recurrente.
Así, no se puede negar la perdida para sí mismos que representan las actitudes altruistas en algunas especies y en el mismo humano, en palabras de Bataille, cuando el humano asigna al cuidado de la especie la muerte en el vuelo nupcial del macho en algunas especies, y descuida la perdida que representa ese sacrificio para ese espécimen (ese Individuo), simplifica groseramente la conducta de algunos seres.
Como en burla se referían a algunas corrientes evolucionistas que terminaron en genetísmo, para sacrificarse por la parentela, J.B.S. Haldane se arrojaría, voluntariamente al agua, solo por tres hermanos o nueve primos hermanos, debido a las cuentas que habría que sacar para logar un porcentaje genético que representara, suficientemente, la propia existencia.
Es decir, nuestros hermanos, nuestros primos, nuestro material genético, jamás representará nuestra existencia, nuestro existir aislado, discontinuo, hace imposible que a través de testaferros nuestra existencia se prolongue, la existencia a través del ser del amante no es más que una ilusión, la existencia a través de nuestra parentela también es una ficción, nada es igual a nosotros mismos, un ser es irrepetible, en fin, antes que ello (recurriendo otra vez a Bataille) en realidad nuestros hijos son anunciadores de nuestro fin.
De esta manera, hay que tener cuidado con conceptualizaciones tales como la naturaleza (entendida como ente), la especie, o los instintos, etc., no se les puede asignar intenciones teleológicas a conceptos tan vagos como esos, incluso, que nos valga como ejemplo, como afirma Fernández-Armesto, la ciencia y la filosofía han dedicado sus esfuerzos a minar nuestro concepto de lo que es el género humano, así, antes que los peligros tradicionales a los que ha estado sometida la raza humana (como a los accidentes nucleares), hoy el mayor peligro que sufre es un peligro conceptual, lo que significa “raza humana” está en entredicho. Todas estas son conceptualizaciones o reducciones insostenibles ya, desde muchos puntos de vista, que simplifican groseramente la cuestión y que ignoran tendenciosamente una realidad poderosamente influyente: el Individuo.
La individualidad pues, es una ventana, desde la cual un ser observa el mundo, ni siquiera en el caso de gemelos del mismo huevo, se puede afirmar la identidad de su ser entre ellos, para cada uno, desde su ventana, habrá un ser, distinto a ellos mismos, a su lado dentro del vientre materno; de allí pues que la mortalidad parezca una amenaza que puede poner fin al mundo, pues parece cree todo ser vivo que, al no estar presente él, no habrá quien observe la realidad (porque su referencia es su ventana), de esta manera, el escape a la mortalidad por parte de los Individuos, real o ficticiamente, significa la protección a la individualidad y es una poderosa fuerza, que autores como Schopenhauer, encontraron inarticulada e incomprensible, pero siempre presente, y a la cual habrá que acudir, o se habrá de incluir, cada que se quiera analizar el modo de existir de todos los seres vivos.
De esta manera pues, la presencia del Individuo, su escape de la mortalidad, moldea la realidad, el Individuo, para sí y para el mundo, es un condicionamiento de la realidad, es un sesgo, el Individuo es el principal origen de la divergencia, de la sub-versión, de la crítica, por ello, la individualidad (el individualismo, algunos dirían), es considerada generalmente como un regreso a la animalidad, es un problema6, porque representa un peligro para la existencia grupal del humano basada en la estructuración dogmática de las sociedades a través de la Ideología, el Individuo es un peligro conceptual para las sociedades humanas, a lo cual pretende reaccionar la Ideología, como veremos más adelante.
De todo lo anterior, en conclusión, evidentemente, nace la necesidad de estudiar al Individuo a la hora de enfrentar el análisis de todas las Dinámicas de lo Viviente, incluyendo las Dinámicas humanas.
4.2. Inteligencia y Lenguaje
Las siguientes son otras dos características que el humano puede compartir con otras especies, pero que sin embargo, en el humano adquieren particularidades muy especiales, de esta manera, enfocándonos en el humano, analicémoslas como antecedentes de las conclusiones de este trabajo.
Al respecto de cada una de las situaciones naturales de las especies, no estoy de acuerdo en pensar que son producto de una única situación (como la evolución), la inteligencia en el humano, creo es un sitio común ya en la Antropología, es producto de varias circunstancias, así, cuenta la Antropología entre ellas a la posición bípeda que liberó las manos, que junto con el pulgar oponible, permiten asir las cosas del mundo y acercarlas al análisis crítico, la posibilidad de usar utensilios también se vio beneficiada de esta situación y por lo tanto el desarrollo de la inteligencia, la posibilidad del sueño en lugares grupales seguros, el cambio en la alimentación con el uso del fuego, la aparición del Lenguaje elaborado (que es fruto de la inteligencia pero también la fortalece), son todas, entre muchas, cuestiones que conspiraron para el desarrollo de la inteligencia en el humano.
A pesar de ello, sin embargo, de su múltiple origen, no podemos negar el valor adaptativo que puede tener la inteligencia para una especie, la posición dominante humana del presente lo demuestra, como diría otro irracionalista, Bergson, la inteligencia es sierva de la fuerza vital (sin que estemos de acuerdo con sus posteriores apologías a la intuición). La inteligencia pues, tiene un valor adaptativo innegable, que tiene otras consecuencias, como la profundización de la subjetividad o individualidad en los sujetos de una especie (quizá por ello Karl R. Popper afirmara que la inteligencia es lo que te permite decir que eres un fin en ti mismo), pero la principal consecuencia de la aparición de la inteligencia, en el humano, es el desarrollo de un Lenguaje sofisticado.
De esta manera, uniéndonos al comentario de Michel Veuille, para muchas especies, sino todas, el Lenguaje juega en el espacio ecológico un papel estructurante, decide el uso de territorios de alimentación, decide asociaciones reproductivas, etc., pero, esta afirmación, para el humano, adquiere una connotación extraordinaria y toma una complejidad sin parangón.
El Lenguaje, la Ideología podemos decir de una vez, es el espacio y el tiempo de las ideas humanas, lo que para el humano, ha significado poder. Así, a través del Lenguaje el humano puede retener, cristalizar, repetir, re-flexionar, re-crear, re-presentar, las cosas del mundo. Puede retener, pues la conceptualización le permite asir las cosas el mundo, puede cristalizar, pues así llegue a tener una idea errónea sobre la realidad, en el Lenguaje la realidad dicha cobra validez y le disputa a las cosas del mundo, en sí mismas consideradas, espacio en la realidad, el humano, a través del Lenguaje, de la Ideología, puede re-presentar las cosas de la realidad, las ordena a su gusto y las presenta de nuevo después de pasarlas por el tamiz de su conciencia y cultura.
Siguiendo de nuevo a Lorite Mena, en el sentido original del término Theôría, el Theôrós, es aquel que ve lo digno de ser visto, el término tiene tanto un contenido religioso como político, es tanto el enviado o delegado a la fiesta religiosa, como un agente diplomático, y este agente debía ser lo suficientemente viejo como para que su cansancio no le permitiese ser influenciado por ideas nuevas y ajenas, y sí pudiese observar y traer, para el grupo, lo digno de ser visto. Es decir, el Theôrós es quien determina el valor, configura el terreno epistemológico a través de una intervención político religiosa, y controla para el interior del grupo, lo que es, o no, digno de ser visto (dicho).
La percepción y las ideas que el hombre produce pues, personificadas en el Lenguaje, no son un simple acto de adquirir datos, son una recepción, donde la dominante visual, lo que influencia su perspectiva, juega el papel protagónico, son una selección, donde el campo epistemológico generalmente es reducido a lo digno de ser visto, son una repertoriación, donde la lógica inmanente al Lenguaje organiza, coordina, pero inevitablemente, reforma lo adquirido, y son una re-presentación, re-creación o re- producción, pues el producto de este acto es una nueva presentación, es una creación diferente, de lo que se adquirió.
Y debido a ello, el hombre gracias a su evolución, a su desarrollo mejor decir, se ha proclamado creador, se ha dado el poder de crear. El humano, gracias al poder de la palabra, ha decidido decir el mundo, regularlo, ser el legislador, mediante la ortoepeia se ha convertido en la medida de todas las cosas. El dominio del Lenguaje pues, el poder sobre el Lenguaje, es la facultad de decir vere-dictos, de acercar las leyes del hombre, y lo que éste dice, a las leyes de la naturaleza, es la facultad de decir la verdad. Para el humano pues, parece, sólo porque algo esté escrito o dicho, adquiere la connotación de verdad.
De allí que Nietzsche acusara el acto de rumiar en el hombre, el saber, paulatinamente, en el hombre, a pasado de un conocer datos externos a un rumiar, un escarbar en su propio Lenguaje, así, si Aristóteles hubiese sido quien hubiese subido a la montaña, y le hubieran pedido que describiera al Sol, el Águila y la Serpiente, en lugar de observarlos hubiese hundido su nariz en el diccionario, y de manera lógica, con su Lenguaje, hubiese intentado la respuesta mientras el Sol se pusiera en su espalda, el Águila volara, y la Serpiente se arrastrara entre sus pies.
La palabra pues, el Lenguaje para el hombre, es el tótem donde toca su realidad, si algo no es dicho, no existe, volviendo a Lorite Mena, con la palabra se pasa de un ver sensorial a un ver mental, desde el momento en que aparece el Lenguaje, que permite la posibilidad de re-producir un mensaje del mundo, pues aparece un margen de discontinuidad entre el dato hablado y la realidad, entre el Individuo y el medio, surge la posibilidad de pasar del orden de lo visto al orden de lo dicho, de la continuidad sensorial a la discontinuidad re-presentativa. Así, continuando con el referido autor, en la medida en que el espacio lingüístico sustituye el espacio visual, el Lenguaje adquiere una connotación de realidad que sustituye la existencia de las cosas, de allí surge la tentación de la palabra de ser realidad y poder.
Y esta situación, adaptativamente, representa un gran potencial que, vitalmente, no podía ser ignorado. Así, a través del Lenguaje el humano ha podido, o pretendido, acercar sus preceptos, sus descripciones de la realidad, a las leyes de la naturaleza. A través del Lenguaje el humano a podido crear sus mundos, principalmente sociales, y estabilizarlos en la repetición ritual de la palabra. También, los derechos e ideas humanas, son resguardados de la tergiversación en la petrificación de la palabra. En el Lenguaje el humano ha podido dar existencia a las cosas reales y espirituales, y se la niega a placer, por ejemplo, hace de algunas cosas “indeseables”, algo innombrable. A través del Lenguaje el humano se define como ser, como ser social y se legitima, haciendo de su propio ser, lo digno de ser visto y dicho.
Por lo tanto, a estas alturas podríamos preguntarnos ya, introduciendo la problemática que queremos solucionar, lo siguiente: ¿qué papel juega entonces el Lenguaje en la vida humana, biológicamente hablando, es decir, en su adaptación?
Como ya lo habíamos dicho, para concluir este aparte y recordando a Veuille, el Lenguaje juega, para todos los seres vivos, en el espacio ecológico, un papel estructurante, sin embargo, para el caso humano, con su profunda necesidad social (que puede haber sido acentuada por esta situación, como lo veremos más adelante), y con su capacidad inigualable de darse Lenguaje, este aserto tiene toda una nueva dimensión.
4.3. Estancia grupal
Como resulta evidente de una somera observación del mundo natural que nos rodea, la estrategia grupal, como adaptación, es algo que muchas especies tienen en común, la estrategia grupal es una forma de ser adaptativa que muchas especies comparten, y como es evidente, autoevidente, también, el humano comparte esa característica o estrategia, desde Aristóteles es claro, si es que antes no lo era, que en la esencia del ser humano está su característica de ser un ser social, grupal.
Y como vimos, el Lenguaje en el nicho ecológico de cada especie desempeña un papel estructurante, lo cual, en especies con comportamiento grupal, adquiere una nueva dimensión. Así, los territorios de caza, la organización de manadas, la reproducción y la cuida de las crías, la emboscada que algunas leonas le tienden a su presa, cuando algunas espantan a los objetivos y otras los esperan a su paso, no puede asignársele simplemente a la visión creacionista del universo o al impulso de instintos inertes, son producto de relaciones sociales reguladas por el Lenguaje, que al igual que en el humano por su desarrollo milenario, parecen innatas e inertes, pero en verdad son producto de herramientas evolutivas impulsadas por los Individuos.
Y como vemos en el caso de las leonas, el Lenguaje otorga posibilidades superiores al comportamiento grupal de las que podría tener en el caso contrario de no ser usado, en el caso de excluir el Lenguaje de la situación, el poder de la manada y de la especie, residiría únicamente la fuerza vital de cada Individuo y el despliegue inarticulado de la enorme violencia de la que es capaz un león por sus dotes físicas, sin que ello, evidentemente, pudiera ser tan eficaz, adaptativamente para la especie, como lo es el comportamiento grupal articulado por el Lenguaje, muy a pesar de la enorme fuerza física que albergan estos animales individualmente.
El grupo es pues, una estrategia adaptativa, en ello, hasta allí, la comparación sigue siendo válida, y básicamente significa la asociación para buscar, de forma común, los métodos más adecuados para la supervivencia, la estrategia grupal significa trabajo en común, supervivencia asociada, búsqueda masiva de recursos vitales, lucha o violencia organizada, y muchas veces significa también, por no decir todas, cosificar al Individuo, hacerlo un recurso, sin embargo, así sea como recurso, el individuo y el colectivo encuentran en el grupo, o al menos esa es la promesa, una incubadora extrauterina que los acoge y los madura hasta el punto, si la estrategia es efectiva e incluyente, de llevar su madurez hasta la muerte por vejez.
Pero, principalmente, el grupo, como estrategia evolutiva o adaptativa, depende esencialmente de ese Lenguaje que juega en las especies, grupales, un papel estructurante, los olores, sabores, las sensaciones en general, los comportamientos en algunas especies, tienen significados, semántica, los cuales estructuran la estancia grupal de las especies.
Sin embargo, la articulación Lenguaje-grupo-supervivencia, en el humano, encuentra nuevas complejidades que hacen de la comparación algo delicado, extremadamente complicado, pero que no obstante, no deja al humano por fuera de la naturaleza. En otras palabras, en el comportamiento grupal pues, creemos existe una coincidencia entre el humano y otras especies, el humano, así su forma de ser social sea incomparable, comparte esta característica con otras especies, comparte esta forma de sobrevivir7, no obstante, esta estrategia, gracias a la aparición del Lenguaje humano (es lo que quiero denunciar en este trabajo) es potenciada inmensamente y adquiere características únicas, sin precedentes (como este trabajo pretende probar), sin que en el camino, por supuesto, convirtamos al humano en un ser sobre o supra-natural.
Continuando entonces, como Macfarlane Burnet afirma, una de las consecuencias de la aparición del Lenguaje humano es la potenciación de su conducta grupal (aunque este autor casi la restringe a la capacidad de hacer guerra), sin embargo, lo que resaltamos, es que los caracteres universales de la existencia grupal, en el humano, como lo refiere el autor, se acentuaron una vez que es posible mantener a los miembros del grupo unidos a través del Lenguaje.
Y ello fue posible gracias a una diferencia fundamental que el humano guarda con relación a las otras especies, para el humano el Lenguaje, mucho más que para otras especies, es un utensilio, es un artefacto por él manipulable, mucho más que para otras especies, el Lenguaje es maleable en la boca del hombre, así, a diferencia de otras especies, los olores, los sabores, los colores, en fin, las sensaciones, no juegan un papel semántico externo a los Individuos, sino que en manos del animal humano, el Lenguaje es una herramienta, por no decir, un arma, que está constantemente en construcción por él mismo.
De esta manera, el humano gracias al Lenguaje fue facultado, se facultó, a crear su estancia ecológica-grupal, a través del Lenguaje el humano estructura su nicho ecológico, que es básicamente social, a través del Lenguaje, simplemente, el humano tiene el poder semántico sobre la naturaleza, la define, el humano legisla, o eso pretende, su espacio ecológico, a través del Lenguaje el humano legisla su existencia, define la interioridad del grupo, su exterioridad, es decir sus confines, asigna roles, etcétera. El humano, hace mucho tiempo pues, se trasladó a vivir en su Lenguaje, a través su Lenguaje crea sus mundos, define su estancia social, crea su medio ambiente, a través del Lenguaje se define individual y grupalmente.
De esta forma, muchos aspectos de la vida grupal son favorecidos por esta situación. La guerra, un enfoque protagonista en la obra del anterior autor citado, se ve favorecida enormemente por la aparición y el desarrollo del Lenguaje, pues la comunicación es vital en la agresión organizada. La organización o enfrentamiento con otras especies, su muerte y la organización de la caza, de forma grupal, se ven enormemente potenciadas. El humano, a través del Lenguaje, se permite estabilizar, algo indispensable para cualquier organización (como lo recuerda la ciencia de la Administración de Empresas), las relaciones de superioridad-inferioridad, que recordamos, en todos los idiomas, poseen palabras propias para designarlas. En el Lenguaje humano, en fin, hace posible asignar roles de manera mucho más elaborada en comparación a los de cualquier otra especie, lo que permite, en definitiva, la División del Trabajo humano, situación hominizante por excelencia.
El Lenguaje humano pues, afecta la estrategia grupal de forma inconmensurable, como rápidamente lo hemos visto, el Lenguaje es un instrumento vital para la existencia grupal, es una herramienta poderosísima para esa estrategia lo que en el humano ha significado, simplemente, supervivencia y dominación.
Sin embargo, y para concluir e introducir el siguiente aparte, creemos que la estrategia grupal, gracias al desarrollo del Lenguaje humano, efectivamente ha significado supervivencia, efectividad de la estrategia grupal, no obstante, al lado de ello otras problemáticas se han involucrado, creemos que por la misma esencia de lo que es el Lenguaje, lo que ha traído nuevas cuestiones la discusión. Así, el Lenguaje, por su tendencia a la auto-referencia, por su estructura eminentemente lógica, pretendidamente lógica, ha traído encerramiento de las ideas humanas, la lógica implícita dentro del Lenguaje, coadyuvada por la importancia vital, adaptativa de éste para el humano, lo ha hecho centrípeto, autopoiético, en definitiva, ha hecho del humano un ser interno en el grupo, en su Lenguaje, excluye la crítica (por razones adaptativas y naturales del Lenguaje), ha hecho, como lo veremos, o ha llevado a que el humano, casi sin poder escapar de ello, hoy principalmente viva en la Ideología y sea, demasiado humano.
6 La toma de conciencia de la propia individualidad, en el humano, dificulta su sacrificio personal y ello es una problemática relevante a la hora de estudiar asuntos tales como el Derecho y la Sociedad.
7. Aunque, como ya habíamos advertido, al respecto se debe ser muy cuidadoso, de esta manera, no se puede llegar hasta los abusos de la Sociobiología al querer comparar la forma del ser social humana con la de otras especies, pues ya el mundo social humano es un hecho diferencial en la naturaleza, sin paragón (lo cual intentaremos explicar a través de nuestra hipótesis en este trabajo), pero tampoco se debe olvidar que esa estrategia grupal, en su base, sí es comparable, pues para todas las especies significa una forma de adaptación, de supervivencia, incluyendo al humano.
5. La Ideología y la Adaptación en la Base del Derecho
El siguiente artículo presentará de manera sintética, pero detallada, en sus partes esenciales, los resultados de mi proyecto de investigación de pregrado, este artículo repreresenta un resumen de mi trabajo de tesis para optar por el título de abogado de la Universidad Externado de Colombia, sin embargo, he decidido realizarlo de forma muy personal, “en mis palabras”, así, aunque acostumbro a hacer muchas citas de autores pues creo firmemente en la construcción social del conocimiento y creo que somos deudores, siempre, de los que nos preceden, quisiera realizar este ejercicio de síntesis para poder acercarme más al lector, por ello las referencias y citas aquí contenidas serán las absolutamente necesarias. La bibliografía, citas, y los fundamentos de mi hipótesis extensamente explicados, los puede encontrar el lector en la versión que se encuentra en la biblioteca de la Universidad referida.
5.1. Planteamiento del Problema
De varias maneras, pero refiriéndose a un mismo punto, podemos nosotros describir lo que para este trabajo es la problemática que se pretende dilucidar. Así, tomando principalmente de Marx el término Ideología, pero agregándole todo lo que el tiempo y la cultura le ha agregado (además de añadirle nosotros una nueva perspectiva), nos preguntamos, primero, si aquel término, tan diciente, partiendo desde sus bases pero ampliándolo, podría definir con claridad lo que sucede en realidad con el caso humano, segundo, teniendo en mente el anterior término y la perspectiva naturalista que le hemos dado a nuestro texto, nos preguntamos si existe alguna comparación posible del caso humano con otras especies, y consiguientemente, cuál es el papel que juega el término antes descrito en esa dinámica (la dinámica de lo viviente), para el humano.
O podríamos decir, también: ¿no vale la pena agudizar la vista para ver, para intentar descubrir, en el caso humano, a pesar de sus profundas diferencias, “vestigios de naturaleza”?, ¿no vale la pena tener en cuenta esas profundas diferencias al momento de indagar, para así poder evitar que nuestros prejuicios nos hagan desechar descubrimientos valiosos?, ¿no vale la pena agudizar nuestra vista, en merito de la complejidad humana, para poder ampliar lo que consideramos son adaptaciones, lo que consideramos es naturaleza?
El problema central pues, es dilucidar si lo biológico cuando es humano es político (en palabras de Lorite Mena), es verificar, ya que el hecho humano empieza a ser un mundo diferencial (en palabras del mismo autor), o lo es ya, si sus producciones culturales interceden por su existencia, por su conservación.
Concretando entonces, el problema que se plantea es que: ¿si siendo la especie humana un hecho tan diferenciado, sin demeritar esa diferencia, precisamente en razón de ella, podemos considerar a la Ideología, algo a priori extraño a la naturaleza, además por su continuo uso, como una adaptación, como un hecho de la naturaleza?, es decir, ¿es posible que la diferencia del caso humano esconda o enmascare producciones naturales insospechadas, que no se las toma así solo por ser humanas?, en fin: ¿es la Ideología (el género del Derecho, como pretendo probar en otro trabajo) un hecho biológico, es adaptación?
5.2. ¿Qué es la Ideología?
Como nos señala Sabine, “La idea de ideología era, al mismo tiempo, una de las ideas más fecundas de Marx y una de las más vagas y susceptibles de abuso”, sin embargo hoy, “La palabra ha dejado de tener, hace tiempo, toda connotación de marxismo. Su significado no admite una definición precisa, aunque se refiere a un hecho ahora generalmente reconocido: el hecho de que todo grupo social que actúe como un todo debe tener en común un cuerpo de creencias, valores y convicciones que ‘refleje’ su concepción de sí mismo, de su medio y de otros grupos sociales con los cuales tenga relaciones. Ese cuerpo de creencias es, en efecto, una condición de su existencia como grupo.”
Por otro lado, la Ideología para Marx, lo mismo que para Napoleón, por ese entonces, encontraba un significado despectivo, era para ellos un fantasma, una mistificación, en el caso de Marx, de la infraestructura económica que determinaba su contenido, era el fantasma que representaba los intereses de clase determinados por la economía.
Y de todo ello podemos decir, agrupando lo dicho, que con este trabajo rescatamos la concepción que nos trae Sabine, es decir, que la Ideología es un artefacto útil para el grupo, un conjunto de ideas que hacen a los miembros de un grupo pertenecer y ser funcionales, sin embargo, también continúa siendo un fantasma, la Ideología continúa siendo una sensación, diríamos mejor, y en definitiva, es una sensación que agrupa todo el conocimiento humano (de un grupo), como una emoción, un prejuicio, es una idea borrosa que nos define, es una sensación común que intenta comprender y agrupar todo lo que conocemos del mundo.
La Ideología pues, para este trabajo significa, ya explicaremos a través de la siguientes líneas esta definición, todo el cúmulo del conocimiento humano, recepcionado, seleccionado, reflexionado, organizado, re-presentado, el cual tiene un valor adaptativo enorme para el animal humano. De esta manera, pasemos a explicar mejor lo que es Ideología, refiriéndonos cada uno de sus elementos.
La Ideología, como lo dijimos, agrupa, de forma imprecisa, etérea, podríamos decir, a todo el conocimiento humano, es decir, lo hace lenguaje, historia, leyenda, lo agrupa y repertoria, de manera lógica, sin ser estrictamente lógica, y de esta manera hace del conocimiento un todo. Así, vemos como muchos segmentos del conocimiento recurren a otros, los abogados hablan de física cuántica para introducir las probabilidades en materia probatoria (en Colombia aún algo rechazado en el tema del Derecho Probatorio, en parte), los científicos hablan de sus derechos a investigar y otros hablan de la influencia de los derechos de la raza humana a la hora de la investigación genética, y nadie, en ningún campo del conocimiento, ha podido ignorar, así sea de manera crítica, a Newton o la redondez de la tierra desde que esos conceptos fueron expuestos, lo cual condiciona esta historia que pretende ser coherente: la Ideología. El conocimiento humano pues, está interconectado, y desde hace tiempo ya, ningún investigador de ningún área puede ignorar preceptos ideológicos que le son impuestos ni puede ignorar, y por el contrario le complace, la influencia que puede llegar a tener su trabajo en todo este andamiaje llamado Ideología.
Pero en nuestro concepto, desde el punto de vista de este trabajo, dos son las principales categorías del conocimiento humano, las cuales están interconectadas, se influencian mutuamente, y forman aquello que llamamos Ideología.
Por un lado entonces, dentro de la Ideología, tenemos aquello que podemos llamar conocimiento humano como ciencia, conocimiento en general, el cual intenta conocer el mundo de manera objetiva, es aquel que busca aproximarse a la realidad de manera crítica, el que busca conocer desde lo esencial hasta lo más superfluo. Y, por el otro lado, está el conocimiento que podemos llamar propiamente humano, estrictamente humano, o, para este trabajo, conocimiento de valor adaptativo, ambos, mutuamente condicionados y ambos, para el humano, adaptativamente formando un todo con pretensiones lógicas, es decir, siendo Ideología. Como dice Michel Veuille “Contrario a la idea que alimenta un dualismo simplificador entre ‘ciencia’ e ‘ideología’, no se acepta la existencia de dos esferas del espíritu, una racional y otra subjetiva.”
Así, en cuanto al primer gran segmento del conocimiento, al conocimiento que resumimos como científico o general, podemos decir, igual que el conocimiento estrictamente humano, sin entrar en sus definiciones, que ambos son condición de la Ideología en general y están condicionados por ésta.
Así, éste conocimiento científico, artístico, general para resumir, es decir, aquel que no se involucra en las cuestiones del hombre más que tangencialmente o de manera indirecta (pues hace parte de la Ideología), como algo ya casi autoevidente, encontramos que está condicionado por ese todo que es la Ideología pues, como es lugar común en la Sociología del Conocimiento, se sabe que todo el conocimiento al que accedemos está creado de forma social, está imbuido, sumergido en un contexto, se nutre de otras averiguaciones, de los intereses que como sociedad se tiene, como ya lo habíamos mencionado, está condicionado por la Theôría (“lo digno de ser visto” para una sociedad), como nos dice Robert K. Merton: “Hasta los más inocentes y sencillos científicos, los que llevan su vida de trabajo confinados dentro de su laboratorio, saben ahora, para adaptar una observación de Butterfield, que <<no son divinas criaturas autónomas que actúan en un mundo de incondicional libertad>>.”
Y al contrario, la observación es la misma, también se debe reconocer, al otro lado de la moneda, la profunda influencia que este conocimiento general, la ciencia en particular podríamos decir, tiene en la forma como nos instalamos en el mundo y en nuestra Ideología.
Se debe reconocer pues, en resumen con los siguientes ejemplos, que en ocasiones ésta parte del conocimiento tiende a reforzar la propia concepción que de nosotros tenemos, influenciando nuestros conceptos generales y a toda la Ideología que compartimos, en otros casos, sin ninguna intencionalidad, el científico se ve dominado por estos conceptos, influenciado sin medida y de tal manera que no llega tan siquiera a notarlo, en otras ocasiones el estado de la ciencia, influenciado por tendencias extracientíficas, sociales diríamos, no permiten el desarrollo científico sino en determinados sentidos y de ésta manera se ve condicionada la investigación, en algunos otros escenarios puede que la ciencia efectivamente sí sea utilizada con propósitos conductistas de la sociedad (como el ridículo caso de las investigaciones antropológicas de los Nazis, para encontrar los orígenes de la “bestia rubia”), las apuestas burocráticas inhiben algunos campos del saber, o por el contrario, el saber exige inversión allí donde antes parecía no haber nada, pero en conclusión, lo que no se puede negar es que este conocimiento, profundamente, influencia y es influenciado por el medio.
Y en cuanto a ese otro gran sector del conocimiento, del cual hablaremos más en detalle y que hemos denominado propiamente humano o de valor adaptativo, es aquel conocimiento, que estando insertado en la Ideología, es influenciado e influencia, pero que, para el humano, tiene un valor enrome, adaptativo, pues organiza su forma de vivir que esencialmente es en grupos.
Así, volviendo por nuestros pasos, la especie humana está compuesta por individuos, recordando a Bataille, estos son esencialmente discontinuos, aislados, la individualidad es una barrera infranqueable que solamente a través de ficciones es burlada (como la descendencia o el escape de la individualidad a través del ser del amante: “el acto sexual es la crisis del aislamiento”), sin embargo, dichos individuos, como muchos otros en la naturaleza, se organizan de forma grupal para sobrevivir, de esta manera, el humano, como todas las especies, tiene la necesidad inaplazable de conformar sus grupos, fundamentarlos, lo cual ocurre ya no con sensaciones, como olores, colores o formas (lo que ocurre en otras especies; de allí la simplicidad intelectual del racismo, pues el racismo, igual que en otras especies, estructura su grupo a través de sensaciones: el color), sino que en el humano ocurre a través de Conceptos.
A esta altura entonces, una afirmación básica para este trabajo y para toda la naturaleza salta irremediablemente ante nosotros y se muestra (siendo yo renuente a los incondicionados) como irrefutable: hay un presupuesto básico para todas las especies que se adaptan de forma grupal (lo que implicaría que entre otras especies también se da ese algo que parece exclusivo de nosotros), hay un presupuesto básico de todos los grupos, que es su fundamento y contorno, el cual es la NORMA. De esta forma, en todas las especies, en todos los grupos, al menos, una norma básica debe existir: quién pertenece y quién no, en ello, en toda la naturaleza, se presenta una existencia normativa, que estructura los nichos ecológicos y es declarada en el Lenguaje.
Y así, volviendo al caso que nos ocupa, el humano, a ello nos referimos con aquella parte de su conocimiento que tiene un valor adaptativo enorme, a través de conceptos, a través de ideas, de Ideología, primero, el humano estructura su forma de instalarse en el mundo, es decir su existencia grupal (determina la inclusión y la exclusión, determina los roles etc.), y segundo, la sustenta o justifica, argumenta o aboga por ella, es decir, en general, a través de esa parte del conocimiento el humano crea o define, sus grupos.
De esta manera, nos encontramos con otra de esas ideas carísimas para el humano que suple esa primera necesidad grupal del hombre (el orden, la estructura, quién está adentro y quién fuera), pero que por estar en presencia del hombre, como es obvio, las cosas no resultan tan sencillas, es decir: la Justicia.
El orden, ese primer elemento esencial de los grupos pues, a nuestro juicio, tiene una manera de mostrarse obtusa, grosera, simple: la Justicia. La Justicia pues es la afirmación incondicionada de un deber ser, de una estructura, de una manera de instalarse en el mundo, es una autodescripción humana que define a sus individuos y grupos a través de afirmaciones. Los sistemas axiológicos pues, son descripciones incondicionadas y sin sustento, groseras afirmaciones de verdad pero que articulan la forma de existir humana.
Pero como estamos en presencia de un animal crítico, crítico por ser inteligente (la crítica es la primogénita de la inteligencia), estos incondicionados de Justicia no pueden ser tales, por ello, no se pueden gritar sino por la fuerza de dos razones: o por la violencia o por la astucia (Ideología, sustento, justificación). Sin embargo, como la pequeña historia del verdugo de Bataille8, aunque en realidad el humano despliega muchas veces la fuerza sin razón, por ser, por excelencia, un habitante del Lenguaje, no puede simplemente desplegar su fuerza sin ninguna justificación, todo debe estar dicho e incluido en la palabra, de allí pues que se acuse al humano de ser “El animal ladino”.
La Ideología pues, cumple una segunda función, como ya habíamos señalado, aboga, argumenta a favor del orden, en este segundo aspecto, como sustento, justificación, sustento del orden (de la Justicia), faculta al humano para decir la verdad, para emitir vere-dictos, la Biblia ordena, por ejemplo, escuchar: “…cuando apareció una nube luminosa que se posó sobre ellos. Entonces se oyó una voz que salía de la nube y decía: ‘Este es mi hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia. Escúchenlo’.” (Subraya fuera de texto).
De allí la evolución de los sistemas axiológicos que hasta ahora han existido, el Mito, la Leyenda, la Religión y el Derecho, todos, como evolución del anterior y especies de la Ideología, han sido e intentado ser el sustento de los incondicionados de la Justicia, han intentado superar las enclenques bases, como diría Popper, del anterior y ser la razón por la cual se debe escuchar. Marx, por ejemplo, intentó lo propio dándole a su capricho, a su prejuicio, a su idea de Justicia, la toga de ciencia declarando a su Ideología como Socialismo Científico y a la evolución del devenir como Materialismo (cientificidad) Dialectico; El Derecho, por otro lado, hace lo mismo, a través del positivismo, por ejemplo, y a través de su alejamiento de la moral, ha intentado fundar la fe vistiendo de toga su capricho (la Justicia) y alejándolo vergonzosamente de su pasado inmediato (la Religión, el Mito). De allí que nunca haya entendido yo el odio visceral de Marx por el Derecho, son esencialmente lo mismo.
De esta forma aparece pues el carácter distintivo de la Ideología que queremos plasmar y demostrar con nuestra hipótesis, la Ideología pues es el lugar conceptual donde reside la realidad de un grupo, es un todo que intenta armonizar lo que el humano conoce del mundo con lo que necesita que el mundo sea, es el lugar donde reside el poder de decir, donde reside la palabra; podríamos decir, en el siguiente sentido como la define Sabine, que la Ideología es Política: “Eso que llamamos organización política y social –las costumbres, prácticas y procedimientos que con grados diversos de firmeza mantienen al hombre unido en grupos interrelacionados— es quizá la forma más importante de adaptación humana al ambiente, tanto externo como interno. Los estudiosos de la antropología y de la conducta animal demuestran crecientemente que tanto en el hombre, en la mayoría de los otros primates, así como en muchas otras especies animales, la vida y la organización social son primordialmente instrumentos de supervivencia biológica. El hombre no tiene un caparazón como las tortugas o púas como el puerco espín, pero si tiene una vida social y la capacidad para organizarla efectivamente con fines de supervivencia.”
Por ello, junto con Lorite Mena podemos decir: “El lógos tiene una relación íntima con la Physis. Lógos pertenece tanto a la nueva imagen de neutralidad del mundo físico como a la nueva construcción de un nuevo espacio político. El lógos es una actitud vital. De tal forma que cualquier traducción (pensamiento, razonamiento, palabra, discurso…) se queda en la periferia de la vivencia que puede dar realidad a ese término. El lógos es físico y político: el mundo como physis y el mundo como polis.”
De esta manera, intentaremos subsiguientemente una definición de Ideología, para este resumen.
Como lo describe Freud, en su Sicología de las masas y análisis del Yo, atribuir a la sugestión el encanto que tiene la masa para el Individuo no basta para explicar los fenómenos observados (donde el individuo pierde racionalidad y, casi de manera proporcionalmente inversa, se ve exacerbada su emotividad), reprocha, en fin, la poca atención que se le da al Líder en el estudio de una masa. De esta forma, analizando el caso de dos masas paradigmáticas, la Iglesia y el Ejército, Freud expone que una misma ilusión, la ilusión de que el Líder ama con igual amor a todos los miembros de la colectividad, es lo que justifica y cimienta la estructura de la masa.
De esa forma, haciendo extenso ese comentario, y notando que la idea del General, y más aún la de Jesús, son ideas intangibles para la masa, pues los Individuos rara vez entran en contacto con ellos, nos preguntamos si una idea, un concepto, la Ideología, puede fungir como Líder y por lo tanto generar cohesión en una masa. Pregunta, claro, que dejamos abierta por ahora, pues la conclusión dentro de este trabajo vendrá más adelante.
Y entrando pues en definiciones, decimos que la Ideología entonces, gracias a sus condicionamientos y a sus condiciones, es un tamiz que selecciona lo observado, es una estructura que organiza o repertoria los datos según los condicionamientos lógicos de dicha estructura, pero más importante, según las necesidades vitales de los hablantes del Lenguaje, y es, en fin, una re-presentación, una re-creación, la creación del mundo por parte de los humanos.
La Ideología pues, es el lugar de poder donde el humano regenta la naturaleza y su espacio ecológico, es una herramienta legislativa, es una sensación para la mayoría en la masa (quizá por ello se hable de “juridización del mundo”, pues el Derecho es la nueva Ideología y todos vivimos y hemos vivido, siempre, en Ideología), pero que sin embargo, se convierte en algo más concreto cuando es sometida a la lógica y es resguardada de la tergiversación por los sacerdotes del verbo (sacerdotes, magos, abogados).
La Ideología es una condensación y una organización del mundo, unas veces poco preocupada por la coherencia o el sustento, sin particular afición por la lógica, como en el caso de la Religión, y otras veces meticulosa en la descripción de la Justicia y los asuntos humanos, preocupada bastante por ser lógica (sin lograrlo claro, summum ius, summa iniuria) como en el caso del Derecho.
La Ideología es imaginación, es construcción social, es valoración de datos verdaderos, falaces, es superchería y ciencia, en fin, es un todo de todas las construcciones humanas, que a través del lenguaje se convierte en un todo lógico (pretendidamente lógico), y le da formas a los mundos humanos, es decir, principalmente a sus grupos.
La Ideología, volviendo a los segmentos del conocimiento, es su agrupación, su condensación, en la cual se condicionan y son condición mutuamente, y que descendiendo al conocimiento específicamente humano, dentro de ese entorno define los grupos a través de la definición de Justicia, dicta los incondicionados del grupo, pero también, en una segunda fase, los sustenta, los argumenta, los legitima y dota de credibilidad, de fe, para que el animal crítico escuche; todo, ocurriendo dentro de la Ideología, dentro de la lógica, organizado coherentemente, de lo contrario, la fe de los Individuos dentro del grupo se haría muy difícil.
La Ideología entonces, para concluir, es un producto social pues el grupo, como bien señala Marx, “produce sus ideas y creencias características como unidad”, la Ideología surge del Lenguaje y de las ideas que este puede albergar socialmente para el grupo, nace precisamente de la forma de vivir en grupos y de la inteligencia cuyo producto común es el Lenguaje (pues entre seres inteligentes y sociales, la aparición del Lenguaje elaborado es una necesidad) gracias a estas circunstancias, a las posibilidades del Lenguaje, el humano está facultado para la creación de conceptos, de ideas comunes, de reflexión. Al aparecer la Ideología el humano está facultado para compartir ya no características comunes obtusas como la forma, el color o los olores, ahora el humano puede compartir ideas, conceptos, lo cual tiene efectos gigantescos en la forma de vivir grupal, a través de la Ideología se le puede dar forma, orden a los grupos humanos, característica sin la cual los grupos no existen, si seguimos las palabras de Sabine podemos decir que la Ideología también es política, por lo tanto adaptación, la Ideología ordena el grupo, los grupos, los mundos, les proporciona la estabilidad de sus normas, les otorga una concepción de sí mismos, otorga a los individuos y al grupo una autocomprensión, una autodescripción. La Ideología otorga estabilidad a través de la pretensión de realidad que reside en ella y que le comunica a los mundos humanos, otorga protección a estos mundos, otorga protección a su realidad, a su verdad, es petrificación, ideológicamente hablando, elimina la contradicción, el contra dicho, el dicho en contra de la verdad humana, es un lugar de poder, es poder político, es poder adaptativo. La Ideología entonces, para finalizar, es la manera como el humano sustenta su subsistencia pues es la manera como sustenta sus grupos, sus mundos, la ideología es fundamento y es orden (Justicia), es el fundamento del orden, es forma, y es forma gracias a que es un lenguaje que, a través de la lógica, aunque no estricta, ordena, repertoria, da forma a todas las ideas comunes, a todos los conceptos, a todas las reflexiones, es decir, a todo el cúmulo del conocimiento humano.
Sin embargo, a través de las reflexiones que siguen, para apartarnos de las frías definiciones, veamos expuesta ésta que venimos de intentar, y analicemos el profundo impacto natural, biológico, que tiene en el humano su capacidad de tener Ideología.
5.3. Funciones de la Ideología
Dentro del texto original de esta Tesis identificamos variadas funciones de la Ideología, todas de vital importancia para el humano, todas adaptativamente útiles, así, resumiendo, podemos mencionar que la Ideología, primero, es un espacio de poder, pero más importante, legitima el poder, y como ya lo habíamos mencionado, las relaciones de superioridad-inferioridad son fundamentales para un grupo, de esta manera, como lo menciona Maquiavelo: “solo a través de la Religión [Ideología] se puede tener Estados y no defenderlos, súbditos y no gobernarlos”, la capacidad de la Ideología para sostener relaciones de poder es gigantesca; segundo, a través de la Ideología las sociedades se definen, se estructuran y esto, para una sociedad tan compleja como la humana, por su alta especialización y división del trabajo, es fundamental pues a través de la Ideología se asignan roles; tercero, la Ideología, por su capacidad de facultar al humano para decir verdad, hace de la realidad humana concreta en cada caso, verdad, a través de la autodescripción o autoconstrucción podríamos decir, la Ideología construye los mundos humanos y los estabiliza; cuarto, para un ser, como afirma Novicow, que ya principalmente sólo lucha intelectualmente, pues la Ideología es lucha intelectual, la Ideología significa la justificación del mínimo moral para cada Individuo y para cada grupo de no sufrir daño, a través de la Ideología cada individuo y cada grupo argumenta y justifica su existencia en frente de quienes los podrían deshacer, por sus facultades físicas, fácilmente; quinto, como lo vimos ya con el verdugo que describe Bataille, nadie está dispuesto a describir así a su propia violencia, todo en el humano debe estar justificado y la Ideología es el mecanismo que justifica toda violencia o la juridicidad, podríamos decir actualmente, de la norma, justifica la coacción; sexto, la Ideología, también, ha fungido como el valor que hace falta a la hora de la batalla, es promesa, a través de la Ideología el humano traspone el tiempo y es capaz de predecir su victoria, la Ideología pues, es también profecía como se ve en el caso de los judíos y en el caso de Marx; y por último, como una nota omnipresente en todas las funciones que referiremos en este texto, la Ideología, adaptativamente, para el humano, simplemente significa Lucha.
Sin embargo, y sin que el anterior vademécum sea taxativo, voy a dejarlo de lado por bien de la brevedad, y nos vamos a concentrar en una función de la Ideología que resulta la más importante para el humano y, claro, la más importante prueba para mi trabajo del carácter adaptativo que tiene la Ideología para esta especie.
Así, la existencia grupal ha sido reconocida desde siempre como una de las principales características del humano, Aristóteles, como todos sabemos, es el exponente más conocido de este hecho, sin embargo, más allá de éste hecho, o profundizando el él, una necesidad despunta como fundamental para su existencia, la necesidad de crear cohesión o Unión en el grupo. Así, Platón, como una de sus pocas y verdaderas observaciones científicas sociológicas, claro, del lado del partido aristócrata griego, afirmaba con suma razón que el inicio de la decadencia de la sociedad griega (la que a él le agradaba) estaba radicado en la desunión de las clases dominantes, de allí que propusiera como principal solución el modelo Espartano de educación, la agogé, como modelo de educación por su capacidad de anular al Individuo y resaltar al grupo y su Unión. Bagehot manifiesta, por su lado, la elemental realidad acerca de la superioridad de los grupos compactos sobre los débilmente unidos. Macfarlane Burnet, como ya lo hemos mencionado un par de veces, resalta la importancia de las relaciones de superioridad- inferioridad a través de demostrar que en todos los idiomas humanos existen palabras para definirlas. Freud, por su parte, dice que el miedo pánico en una masa se debe a la relajación de las relaciones libidinosas entre sus miembros y ésta relajación, por el contrario, no obedece a un estado de pánico como algunos lo afirman, así, un individuo tiende a estimar mayor el peligro cuando se siente solo. Hobbes, aunque defendiendo el partido del Rey (lo que paradójicamente fue usado también por movimientos liberales), expone la necesidad de un liderato firme, en cabeza del Rey llamado Soberanía, como una forma de lograr Unión y funcionalidad en los grupos.
De esta manera, e introduciendo lo que queremos decir, recordamos a Freud cuando decía: Se nos preguntará aquí si la simple comunidad de intereses no basta, por sí sola, sin la intervención de elementos libidinosos, para lograr tolerancia y consideración hacia los demás miembros del grupo, nosotros diríamos, para lograr Unión. A esta objeción responde: que en tal forma no puede producirse la mínima limitación del narcisismo, pues en las asociaciones de dicho género la tolerancia solamente durará lo que dure la conveniencia, sin embargo, señala que incluso esta cuestión tiene un valor práctico escaso, pues la experiencia demuestra que, aún en los casos de simple colaboración, se establecen relaciones libidinosas que van más allá de las ventajas puramente prácticas, es decir, hay algo más allá de una simple asociación entre los individuos humanos. La Unión pues, depende de algo más allá, así, por ejemplo, Maquiavelo nos decía que cuando se conquistan tierras con lengua y pensamiento similar, anexarlas al propio territorio resulta mucho más fácil, en caso contrario, es mejor arrasarlas; o por ejemplo, también decía, que los estados que están acostumbrados a vivir libres y han tenido constituciones excelentísimas, es mejor arrasarlos desde el principio pues dichas constituciones, no importa el tiempo ni los vejámenes infringidos, jamás serán olvidadas, de allí que Roma primero intentó dejar en libertad a Grecia y rápidamente la perdió, por eso se vio obligada a arrasarla, es decir, existen factores más allá, de una vez podemos decirlo, la Ideología, que hacen posible Uniones más duraderas y grupos más funcionales, por ello Maquiavelo le recordaba a su príncipe que: “el que llega a ser dueño de una ciudad acostumbrada a ser libre, y no la deshace, espere ser desecho por ella.”
La existencia grupal pues, tiene necesidades fundamentales, todas, suplidas por la Ideología (de allí su carácter adaptativo), todas, suplidas por el humano a través del Lenguaje, pero, principalmente, a través de la Ideología el humano suple la necesidad de Unión en sus grupos, la idea es el Líder que los cohesiona, así, veamos sucintamente como ocurre este fenómeno.
Como bien lo describe el profesor Narváez en su libro de sociedades, una organización fundamentalmente necesita de tres cosas: a) una idea directriz, b) un principio de autoridad y c) una comunidad de miembros al rededor de la idea. Popper nos recordaba como Platón era un ferviente seguidor de su tío Critias, miembro de los treinta tiranos, y este le decía a su sobrino: “Y entonces vino, al parecer, un sabio astuto, el inventor del miedo a los dioses… Ideó un cuento, una doctrina en extremo seductora, disimulando la verdad tras velos de mendaz sabiduría… Así ató a los hombres con las ligaduras del temor, y rodeándoles de dioses en hermosas moradas, los fascinó con su hechizo y los intimidó, Transformando la ilegalidad en ley y en orden.”, sin más entonces, como lo describe Popper, lo que Critias aconseja a su sobrino, es que sea para su pueblo un Rey Criador, domesticador, y a través de la idea (la mentira señorial), produzca orden, Unión a los grupos humanos, lo cual resulta esencial para su existencia. Freud por su parte, como ya lo habíamos mencionado, critica la poca atención que los estudiosos le dan al fenómeno del Líder como fundamento de la masa, todos achacan a la sugestión el fenómeno de la irritación de los ánimos y la reducción de la racionalidad que se produce en la masa, sin embargo, para él, acertadamente, la idea del Líder y el amor que profesa por su rebaño, con el cual no tienen contacto directo los miembros, es fundamental para la existencia de la masa, y de esta manera, siendo el general una idea, pues nunca se tiene un verdadero contacto con él, siendo Cristo una idea, porque claramente lo es, nos preguntamos entonces, recordamos la pregunta que antes nos hicimos y preguntamos: si la idea mejor, no el General o Cristo, sino la idea que de ellos se tiene, o las ideas en general, son los verdaderos Líderes de un grupo y provocan su cohesión.
Y la respuesta para nosotros es claramente afirmativa, la idea, la Ideología pues, es un Líder, es el tótem donde se hace real el Líder, nunca se tiene en realidad cerca al Líder, ni al General ni a Cristo, pero en la palabra, en la idea, en la Ideología, como cuando Jesús se hace presente en el altar para la cena, el Líder se hace presente, es, está personificado en la idea a la cual pueden acceder todos los que hablan un Lenguaje común, todos los que comparten ideas, los que comparten una Ideología.
La Ideología pues es creación, en palabras de Lorite Mena: “El lenguaje es el <<instrumento>> con el que el hombre construye su estancia (psico-social) entre las cosas; el ethos del hombre, el destino, se da y se articula en y por el lenguaje. Heidegger –veintitrés siglos después—nos dirá que <<…el lenguaje…es la estancia de la verdad del Ser>>.”, la palabra, el Lenguaje, su lógica, es poder, es el poder de crear las propias adormideras, los propios mundos y el poder de erradicar los ajenos. El Lenguaje, la Ideología que permite albergar, da la capacidad de crear y compartir mundos, da la capacidad de crear un adentro y un afuera, profundiza la estancia grupal, las relaciones de jerarquía tan necesarias en toda organización (el ejemplo paradigmático es el caso Espartano y la Ideología que se sembraba en sus miembros a través de la agogé). La Ideología permite crear mundos por la afirmación dogmática de la realidad y permite protegerlos a través de la repetición en la palabra y la lógica que excluye lo innombrable, a través de la Ideología el humano se avoca a describir sus mundos y a hacer de esa descripción igual que las leyes de la naturaleza, se aboca a decir el grupo justo, el digno de ser visto, como bien pensaba Hobbes, la concepción de los dogmas de la Religión (Ideología), si bien carentes de verdad, constituyen un recurso político indispensable.
La Ideología pues, es indispensable para la existencia grupal humana, el grupo sin profecía, sin Ideología, es una situación patológica tendiente a la extinción, la Ideología permite la Unión, el adentro y el afuera, en fin, permite creer a nuestros semejantes diferentes y externos, así Macfarlane Burnet dice: “A menudo se ha señalado (Gorer, por ejemplo) que muchos grupos humanos aplican la palabra <<hombre>> sólo a individuos de su propia tribu. Los extraños tienen otro nombre e, implícitamente, son algo menos que humanos y no están amparados por el tabú de matar que impera en la propia tribu.”
La Ideología pues, es creación, es idea, es Líder, es el fundamento, la autoridad de lo grupos y por todo ello, es adaptación.
5.4. Peligros que enfrenta el humano a través de la Ideología: la tergiversación. Funciones concretas de la Ideología
Tres pues, son las funciones concretas de la Ideología, que de manera muy sucinta, pasamos a resumir a continuación:
Primero, a través de la Ideología el humano sobrevive, la Ideología es vida, es adaptación, por eso, no existe una observación sociológica o antropológica que describa tanto la situación como la que sigue (sin que con ello estemos refiriéndonos a la Religión y el problema de su veracidad o falsedad):
“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.
Sencillamente, no solo de pan vive el hombre, vive de sus construcciones, de sus ideas capturadas en el Lenguaje, vive de la Ideología (qué manera más clara de exponerlo para los creyentes, esta expresión podría resumir fácilmente mi hipótesis, considerada desde un punto de vista distinto al del dogma).
Segundo, a través de la Ideología el humano estructura sus grupos y los hace realidad, lo digno de ser visto, vere-dicto, y a través de la Ideología, principalmente, protege a sus grupos de la tergiversación del Lenguaje que puede traer el tiempo u otros grupos rivales. La tergiversación pues, principalmente, es el mayor peligro que corre la Ideología y por lo tanto el hombre, por ello, la Ideología es petrificación, dogma, protección, repetición, educación, la Ideología es cristalización y por lo tanto es la cristalización de los mundos humanos, los hace justos y verdad incuestionable.
Y tercero, y lo más interesante de todo para poder cumplir con la exigencia socrática de conocernos a nosotros mismos, a través de la Ideología el humano protege sus creaciones (en donde vive), de la tergiversación que produce que, en su núcleo, habite el ser crítico por excelencia, el origen de la sub-versión, el de la “mala memoria”, el ser desagradecido y renovador, el león y el niño (diría Nietzsche), es decir: El Individuo.
El Individuo pues, es creación, su memoria no es tan buena como la del Libro, tergiversa, construye, cada idioma de la tierra es tergiversación de uno anterior, es crítico, pues la hija primogénita de la inteligencia es la crítica, es sub-versión, y la Ideología pues, está para proteger al grupo de ello. Por eso, quizá, de alguna manera, la Ideología y la adaptación que representa, los grupos, son negación del Individuo (algo que pretendo también estudiar en otro trabajo). Esa es la inmensa contradicción que enfrenta la Ideología en pos de la supervivencia humana.
5.5. Ideología, características
La Ideología entonces, para sustentar los mundos humanos, ha desarrollado una serie de características o mecanismos que, principalmente, tienden a estabilizarlos estabilizando las verdades humanas, sustentando sus postulados y protegiéndolos de la tergiversación o crítica. Sin embargo, repitiendo algunas preguntas que hice en el texto original de este trabajo, quisiera plantear otra problemática para el análisis personal del lector, así, parece que el humano a pesar de sus verdades vive falseándose constantemente, la Ideología implica falsear el mundo muchas veces, por adaptarnos a él, sin embargo, podemos preguntarnos desde ya: ¿qué tan necesaria es esa actitud?, ¿podríamos haber subsistido sin ella? (éste trabajo demuestra que no), ¿podremos alguna vez subsistir sin ella?, o mejor podríamos decir, ¿alguna vez podremos develarla suficientemente sin quitarnos la vida en el camino?, sin embargo, esas son reflexiones que no nos corresponden en este análisis y que se las dejamos al lector, esperando que este texto le haya dado herramientas, diferentes de las propias, para responderlas.
La Ideología pues, continuando, como Lorite Mena lo expondría, es una ruptura de la continuidad del individuo con el contorno, sin embargo, esa continuidad es recuperada (aunque no totalmente “recompuesta”) desde la discontinuidad reflexiva, consiente, el humano vive en una noción de la realidad hacia la cual ha sido empujado por el distanciamiento re-presentativo que trae consigo el uso del Lenguaje y la conceptualización del mundo. De esta manera, continuemos y veamos, sucintamente, las características de la Ideología como herramienta humana.
Primera característica: la Repetición.
El mundo humano pues, está creado en la palabra, la palabra es el Tótem donde hacemos realidad las conceptualizaciones que son nuestros mundos y hacemos posible su existencia, la palabra protege de la tergiversación, de la “mala memoria”, a los mundos en donde habitamos, y de esa manera, parece ya, solamente nos interesa lo que está dicho, no nos interesa el dato sino su expresión lingüística, su lógica interna, la tesis, la antítesis y la síntesis.
Para asentar nuestros mundos pues, para hacerlos realidad cada día, el apego al momento original es indispensable, se debe repetir exactamente el gesto creador cada día para traer del ultramundo ese fantasma que es nuestro hábitat, así, se evidencia claramente el poder de la palabra, solamente a través de su poder, que petrifica, nos es posible repetir, re-crear nuestro mundo, día a día. La palabra, diferente de Jesús y el General, es un Líder perenne que podemos invocar diariamente a través de su repetición- ritual.
Por ello vemos pues que el conflicto original entre los musulmanes es por la repetición, cada uno acusa a la palabra del otro como tergiversación y cada una es un intento por conservar, por repetir fielmente, el gesto original del profeta. El Corán, sin más, traduce recitación, repetición, las traducciones de él no tienen valor, no son el Corán, solamente pueden tener un valor didáctico pero el único Corán que existe, dice la tradición, está escrito en árabe clásico, por lo cual es una Lengua sagrada.
Por esa razón, como lo denuncia Zaratustra cuando acude a la cátedra del sabio, el conocimiento humano paulatinamente se convierte en repetición, pacientemente se rumea, como una vaca, nuestros mundos, una y otra vez masticamos y regurgitamos nuestros conceptos, nuestro conocimiento paulatinamente se convierte en repetición por la importancia vital, adaptativa, que el Lenguaje o el discurso tienen para la vida del hombre.
La repetición pues, es el rito por medio del cual el hombre asienta sus realidades, es el oráculo a través del cual invoca el fantasma de sí, su misma definición por sí mismo dada, en toda Religión (Ideología), la repetición exacta del gesto cósmico es fundamental en su estructura, a través de la petrificación en el Lenguaje, y su repetición ritual, el humano da publicidad a sus mundos y los cristaliza día a día protegiéndolos de la tergiversación.9
En palabras de Lorite Mena, la Ideología tiende inevitablemente a una coherencia, a través de la repetición, tiende a garantizar la identidad de la idea con ella misma en un espacio “visualizable” mentalmente como autosuficiente. Y en otro lado menciona que: entre la palabra y la realidad para el legislador, no hay fisura, las cosas están depositadas en sus palabras, “… cualquier otra palabra deberá ser una imitación de su gesto hablado; todo discurso –ético, social, político, afectivo, religioso, científico… será, pues, un rito, la mimesis de la palabra modelo… La palabra se convierte en la memoria visible de las ideas, ya que la memoria personal flaquea y es infiel a su destino eterno. La palabra del legislador no tiene espacio ni tiempo, no sólo porque ella es el espacio y el tiempo mundanos de las Ideas… sino también porque la operación mimética exigida impone que esta palabra sea siempre repetida fielmente (como la lectura de los Evangelios en la Misa). La función de primer y único hablante, por derecho, del legislador inaugura en la filosofía griega un tipo de saber que milenariamente había utilizado el mito: la repetición.”
De esta manera, se corre el peligro, al cual me temo hemos sucumbido, de creer que el saber está en el Lenguaje y el saber, paulatinamente, se convierte en repetición. La repetición pues, asienta las verdades humanas, y como en el altar, es el momento donde aparece entre nosotros el fantasma de nuestras ideas, nuestra Ideología.
Segunda característica: la Lógica.
De todo lo que exponemos pues, nos preguntemos de nuevo: ¿no será que la complejidad de los procesos humanos nos ha hecho olvidar sus sustrato natural, biológico, adaptativo? De esta manera pues, llegamos a la Lógica. La lógica, básicamente, parte del error (como lo menciona Lorite Mena) que el Individuo puede introducir en su dinámica de libertad-prueba, lo que puede poner en peligro la identidad del grupo, por ello, los mecanismos de interpretación (de resguardo), adquieren una importancia decisiva.
La interpretación, la autopoiesis, recurriendo a la muy afortunada y recurrida creación de Maturana y Varela, son esenciales, es la forma de proteger el dogma que nos sustenta y es la causa de que hoy seamos demasiado humanos. Así, esta autopoiesis, esta producción de sí mismo que realiza el humano, tiene como su centro el mismo humano, la Ideología es una creación humana que lo define y se recurva sobre sí misma apelado a su ser último, a su esencia, es decir, interpreta y conserva la definición humana de su propio ser.
La Lógica pues, según Aristóteles, tiene dos momentos fundamentales, el primero es el conocimiento intuitivo, el segundo el conocimiento demostrativo. Pero empezando al revés, pues me parece más claro, podemos decir que el conocimiento demostrativo es aquel que, a través de la lógica, de la coherencia del Lenguaje consigo mismo, de la averiguación a través de premisas y conclusiones (premisas que también deben ser demostradas de igual manera), se tiende a demostrar las verdades humanas, sin embargo, esta coherencia, este silogismo realizado, no puede continuar eternamente, se debe llegar al final a unas premisas básicas que no deben ni pueden ser demostradas, es decir, llegamos al conocimiento intuitivo, aquel del que no exigimos demostración, sino que creemos en él, gracias a la verdad que nos muestra nuestro espíritu y es desde él que se parte a realizar el conocimiento demostrativo.
Y de allí, sin más, está demostrado el carácter autopoiético de la Ideología, la Ideología se recurva dos veces sobre el humano, sobre sus grupos y definiciones, protegiéndolo. Así, primero, la Ideología, a través de la lógica, parte del humano, el humano es su centro pues a través del conocimiento intuitivo de un humano, la Ideología parte de quien puede acceder a la verdad y la belleza, que siempre es un individuo, parte de su capricho estético y de allí define el mundo; y segundo, se recurva en un segundo momento sobre la verdad humana protegiéndola, pues todo en el mundo debe ser coherente, lógico, con ese sistema o Lenguaje, es decir, con esa primera visión estética. La Lógica, por lo tanto la Ideología, tiene un carácter interpretativo que protege de la sub-versión, del desajuste, de la tergiversación, a los mundos humanos.
Los seres vivos, las sociedades en que se inscriben algunos, para hacer extenso el comentario, son organizaciones autopoiéticas que tienden a conservar su identidad, como lo menciona F. Jacob, a manera de ejemplo: “…cada época se caracteriza por el campo de lo posible que definen no sólo las teorías o las creencias vigentes, sino también la naturaleza de los objetos accesibles al análisis, los medios para estudiarlos, la manera de observarlos o de hablar de ellos. La lógica sólo puede actuar dentro de esta zona.”
La Ideología pues, por ser lógica, como ya lo habíamos mencionado, es recepción a través de los sentidos, es selección, ordenación de los datos, es re-presentación, es prohibición o exclusión de otros discursos por ser a-lógicos, la lógica se sitúa en frente de la polisemia prohibiéndola, haciéndola externa, en fin, protege a los mundos humanos de la tergiversación.
Tercera característica: la Dogmática.
Y por último, la Ideología es dogmática, es decir, es educación, es la autodomesticación que el humano se impone para sobrevivir.
Así, regresando con Platón, el Rey Criador, él mismo, debe cumplir esta función para el grupo (su domesticación), de esta manera debe, primero, dotar al grupo de la mentira señorial, aquella mentira que le describió su tío Critias, y que a través del miedo a los dioses permite acceder al alma humana para moldearla, segundo, debe asignar, según conveniencia para el Estado, los lugares naturales de cada uno de los miembros, pero, ¿acaso cada uno de nosotros nacemos destinados para una función?, no, sin embargo para Platón, por el bien del Estado, igual que en la India donde nuestro Karma determina nuestro Dharma (nuestro lugar), el Rey Criador debe pues, a través de la mentira señorial, fabricar nuestro Karma, nuestros dioses, miedos y la culpa10, y de esa manera darnos nuestro lugar o Dharma para que en castas logremos, a través de la división del trabajo, el bien del Estado, y por último, y en mérito de lo expuesto, el Rey Criador, sin más, debe encargarse de la educación, la educación es la cura, para Platón, de la decadencia a la que está sometido el humano, que ubicado en un principio entre las ideas perfectas, ha descendido y se ha descompuesto debido a la desunión, la cura pues, es la educación; la educación, la domesticación, previene la desunión, que descompone el Estado, haciendo de los sus miembros creyentes, seres a-críticos negando su esencia, y seres por ello disciplinados.
El problema esencial de los grupos pues, como vimos, es un problema ético, es una tensión entre injusticia y justicia donde el grupo recibe su definición y contorno, la Ideología resuelve ese problema escogiendo, caprichosamente, una solución y cristalizándola.
De esta manera, como lo describió Maquiavelo, a la masa es fácil convencerla de algo, por la limitación de la razón y la exacerbación de la emotividad que se sufre dentro de ella, pero también es fácil que cambie de opinión (por la misma razón), por ello, un Rey Criador debe estar atento, y a través de la educación, debe controlar la hipótesis, la analogía o la prueba, debe descartar discursos alternos, divergentes, proteger a la Ideología, al grupo, de la tergiversación, por ello el caso Espartano, donde todo el Estado estaba diseñado para educar (domesticar), resultó tan interesante para Platón.
De allí, sin más y para concluir, que Nietzsche acuse a los sabios de rumiar y proponga como carta de vida, la autodefensa, es decir, un Individuo sano debe buscar defenderse, debe evitar que lo convierten en un reactivo, en un fósforo que debe ser frotado contra un libro para dar alguna chispa: “Leer un libro por la mañana temprano, al despuntar el día, en todo el frescor, en la alborada de la propia fuerza, ¡yo esto lo considero abyecto!”; para algunos, si no manosean libros, un poco de Roma un poco de Grecia, algo de cristianismo (para resumir a todo el occidente), no piensan, imbuidos en la educación que los hace cultos y pertenecer, no son capaces de crear.
8. BATAILLE, Georges. (1960) El erotismo, Buenos Aires, Argentina. Ed. Sur, p. 187. L’ erotisme, trad. de María Luisa Bastos: “Por cierto es difícil encarar teóricamente este problema. Daré un ejemplo concreto. Recuerdo que una vez leí un relato de un prisionero de un campo de concentración que me deprimió. Pero imaginé un relato de sentido contrario que hubiera podido hacer el verdugo a quien el testigo vio actuar. Imagine al miserable escribiendo y yo leyendo: ‘Me arroje sobre él injuriándolo y como tenía las manos atadas a la espalda y no podía responder, inmediatamente le di unos puñetazos en la cara, cayó, mis tacos concluyeron la tarea; asqueado, escupí sobre la cara tumefacta. No pude dejar de reírme a carcajadas ¡acababa de insultar a un muerto!’. Desgraciadamente el aspecto forzado de estas líneas no se debe a la inverosimilitud… [sino porque] es improbable que un verdugo escriba de esta manera.”
9. Quizá por ello se preguntaba el Dr. Diego Franco Victoria, en mis clases de Interpretación de los Contratos, por: ¿cuál es la razón que nos lleva a que todo el mundo jurídico, de todas las tradiciones occidentales, siempre se remita a los romanos? Ésta pues es mi hipótesis, el humano rumea constantemente sus producciones, no solamente las de los romanos, rumiamos la Biblia, el Corán, las palabras de los Líderes, empujados por nuestra forma de poblar el mundo.
10. Morir en la cruz por librarnos de nuestra culpa, eso es dar en el clavo. Dostoievski demostró, claramente, lo susceptibles que somos a la culpa, no subestimemos, nosotros los buenos, los libres de culpa y los que estudiamos el caso humano, la influencia que puede tener la culpa para el animal inteligente.